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El Proyecto SWIFT acaba de publicar sus 5 recomendaciones para una Política Agrícola Común (PAC) transformadora en materia de género.
El pasado febrero, la Comisión Europea expresó su deseo de atraer a más mujeres al sector agrícola. La Política Agrícola Común (PAC) sería la política clave para ayudar a que las profesiones agrarias resulten adecuadas para una gama más amplia de géneros. Ahora, el documento informativo “Towards a gender transformative CAP” presenta los principales retos y oportunidades para lograr una PAC 2028 inclusiva y que funcione para todas las personas.
La Comisión Europea se ha comprometido a abordar mejor las desigualdades de género en distintos niveles, incluido el de la PAC. Por ello, este es un momento crucial para recordar a nuestros responsables políticos la importancia de integrar la perspectiva de género en la próxima PAC y las formas de hacerlo.

El informe ha sido elaborado en el marco del proyecto europeo SWIFT, en el que participa un equipo de INGENIO (CSIC-UPV), junto con otros 14 socios de 9 países.
El proyecto se centra en apoyar las innovaciones lideradas por mujeres en la agricultura y los territorios rurales.
El trabajo del proyecto SWIFT se apoya en intercambios entre agricultores y responsables políticos, análisis de género de la PAC y revisión bibliográfica.
A partir de ello, se han identificado las siguientes 5 recomendaciones principales:


Recomendación 1: Proporcionar un entorno propicio e institucionalizar la integración de la perspectiva de género

La voluntad política para aplicar de manera efectiva la transversalidad de género es esencial y se refleja en varias acciones, entre ellas:
– Formación en cuestiones de género para funcionarios, proporcionada por la UE y los Estados miembros.
– Obligación de aplicar presupuestos con perspectiva de género (GRB) a los fondos de la PAC, incorporándolos en la normativa que los regula.
– Convertir la igualdad de género en un objetivo propio de la PAC.

Además, las instituciones europeas de derechos humanos deben implicarse y ampliar su ámbito de actuación para incluir la agricultura y las zonas rurales.


Recomendación 2: Abordar las desigualdades estructurales que subyacen al acceso a las subvenciones

Las normas sociales dificultan el acceso de las mujeres y de las personas con diversidad de género a los recursos y a los puestos de toma de decisiones. Esto también implica una diferencia en el acceso a las subvenciones de la PAC, incluso cuando las intervenciones no mencionan explícitamente el género.

Por tanto, los Estados miembros deben integrar un análisis de género de la situación de su sector agrícola en sus planes estratégicos nacionales, y evaluar la distribución equitativa de la ayuda entre géneros mediante indicadores desagregados por sexo. Los resultados deberán tenerse en cuenta de manera sistemática en el diseño, la aplicación, el seguimiento y la evaluación de cada intervención.


Recomendación 3: Apoyar a las explotaciones agroecológicas pequeñas y medianas y garantizar precios justos para los agricultores

Según las estadísticas, las mujeres tienden a gestionar explotaciones más pequeñas. Además, apoyar a las pequeñas explotaciones sería beneficioso para el medio ambiente, la salud humana, el gasto público y los derechos de los trabajadores migrantes.

Esto puede lograrse revisando el Reglamento de la Organización Común de Mercados (OCM) para garantizar precios justos, la transición agroecológica y la resiliencia ante las crisis.
Asimismo, el apoyo de la UE debe alejarse de la lógica de conceder pagos basados únicamente en la superficie de las explotaciones.
La nueva PAC debería introducir una fuerte degresividad, límites estrictos a todos los pagos, pagos redistributivos sólidos y apoyo a pequeñas inversiones.


Recomendación 4: Reconocer la contribución de los grupos marginados a la agricultura

El papel crucial de las mujeres, las personas con diversidad de género y los trabajadores migrantes en la agricultura sigue siendo invisible, lo que perpetúa las desigualdades.

Las cuotas obligatorias pueden ayudar a garantizar la representación e inclusión de los representantes de los trabajadores. Esto debe ir acompañado del acceso a un estatus legal justo, independientemente del género o la nacionalidad, la deconstrucción de normas de género y el acceso a formación adaptada a los sistemas agrícolas de pequeña y mediana escala.
Finalmente, el desarrollo de servicios públicos en las zonas rurales es esencial para lograr una mejor distribución del trabajo de cuidados.


Recomendación 5: Modificar la condicionalidad social y establecer un observatorio para proteger a los trabajadores agrícolas

La condicionalidad social es una medida clave que tiene el potencial de hacer que la PAC sea más interseccional. Sin embargo, aún no llega lo suficientemente lejos y debe mantenerse y reforzarse.

Su alcance debería ampliarse para garantizar que los sectores de frutas y hortalizas estén incluidos.
Las sanciones por incumplimiento deben ser lo bastante elevadas como para disuadir realmente y deben responsabilizar también a los intermediarios.
El Reglamento del Plan Estratégico de la PAC debe garantizar condiciones de vida dignas para los trabajadores temporeros.
Además, debe crearse un observatorio independiente a nivel de la UE para supervisar la aplicación de la condicionalidad social y recopilar datos.
Por último, las políticas migratorias deben basarse en los derechos humanos y no en la demanda de los empleadores.
De acuerdo con las demandas de la sociedad civil y de las iniciativas lideradas por trabajadores, las inspecciones laborales deben fortalecerse y los mecanismos de denuncia deben ser seguros y accesibles.

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